personae

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8:46 p.m.
Me inspira enorme curiosidad el hecho de que, de la nada, uno se largue a hablar con cualquier persona al azar amparada en el anonimato de un seudónimo. No importa el lugar ni el medio: lo mismo da una fiesta que mensajes a un celular en medio de una madrugada. No sé por qué me recuerda a los que, arrojados a la oscuridad y separados por un muro, golpean con piedrecitas para comunicarse. ¿Puede concebirse tanto aburrimiento?

About the author

Discípulo de sí mismo, amigo de unos pocos, conocido de casi nadie. Autor de El intruso, Ilión (novela fracasada), uno o dos poemas apenas leídos y algún que otro ensayo que todavía no sabe cómo comenzar.

1 hay que todavía piden sangre:

Andrea dijo...

GRACIAS POR TUS PALABRAS EN MI BLOG.
TUS ESCRITOS SON BASTANTE INTERESANTES...ESTARÉ POR AQUÍ MUY SEGUIDO.
UN ABRAZO
ANDREA.