la última palabra

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11:04 p.m.
Lo imposible de nombrar es siempre aquello que uno ama más que ninguna otra cosa: tuve que aceptar esta paradoja antes que nada a fin de dedicarme a escribir sin culpa. Hay muchas maravillas que las palabras alcanzan a representar a veces con la misma ilusoria fantasía con que un mago hace florecer palomas en el hueco de su mano. Pero ninguna hay que pueda demostrar el milagro. Y a medida que pasa el tiempo, y que nuestra amistad envejece, me resulta cada vez más difícil escribirte hasta una simple dedicatoria que me sea al menos fiel. Sé que llegará el día en que, sobrepasado ya por este milagro (que ha sido secreto y que ha sido sin término lo mismo que un juego que se pacta en la infancia), me quedaré sin palabras. Entonces será el gran día en que aquella paradoja quedará al fin resuelta: no habrá ya más nada que decir entre nosotros porque al fin lo sabremos todo.
Feliz cumple, Ferni!

About the author

Discípulo de sí mismo, amigo de unos pocos, conocido de casi nadie. Autor de El intruso, Ilión (novela fracasada), uno o dos poemas apenas leídos y algún que otro ensayo que todavía no sabe cómo comenzar.

3 hay que todavía piden sangre:

Me queres hacer llorar?

Anónimo dijo...

Hoy me toca a mi la escena de celos!
jajajaja
Un beso grande, hasta maniana!
Lu.

DIEGO. dijo...

Yo estoy convencido que, mientra más se ama, menos hace falta decirlo. Se desvincula el sentimiento de la necesidad de decirlo, quisá porque en su esencia siempre ha sido así, dieferente, quisá porque el lenguaje siempre ha sido un artificio.

Sin embargo hay cierto temor, empujado por la costumbre de lo obvio, que hace nos repitamos en fórmulas verbales. Y esa repetición atenta contra la sensibilidad. Las palomas que salen de galeras solo sorprenden una vez.

Lo suyo es un esfuerzo por decirlo sin decirlo. Créame que sé lo arduo de esa tarea.

Fue muy agradable haberlo leído.

Un abrazo.